
6:00 – 12/05/2026
Valdecarros, uno de los nuevos barrios de Madrid, que inyectará miles de viviendas baratas al mercado, acelera su desarrollo urbanístico y prevé entregar las primeras viviendas a lo largo de 2029. Así lo avanzó el presidente de la Junta de Compensación de Valdecarros, Luis Roca de Togores que explicó que las tres primeras etapas del ámbito arrancarán de forma simultánea a comienzos de 2027, una vez finalicen las obras de urbanización previstas para finales de este año o principios del próximo.
El directivo destacó que la simultaneidad en el desarrollo de las primeras fases permitirá adelantar «seis o siete años» el calendario inicialmente previsto para el ámbito.
Las tres primeras etapas sumarán alrededor de 13.500 viviendas, de las que aproximadamente la mitad serán protegidas. En total, el desarrollo contempla más de 51.000 viviendas, incluidas cerca de 28.000 con algún régimen de protección. Según explicó el presidente de la Junta, el peso de la vivienda asequible será uno de los principales atractivos del proyecto ante el problema de acceso a la vivienda en Madrid.
Ver Más
El fin de la economía de los salarios: la
teoría que explica por qué los nacidos entre 1960 y 1980 ‘viven mejor’ que el resto
La comercialización de las promociones no tardará en llegar y por eso la Junta trabaja ya en la creación de una gran zona comercial destinada a concentrar las oficinas de venta de las distintas compañías que operarán en el ámbito. Actualmente ya se están ejecutando las obras civiles para acondicionar ese espacio, que contará con aparcamiento y diferentes puntos de atención comercial para los compradores interesados. «En cuanto esté preparado empezarán a instalarse los puntos de venta», añadió.
Entre las principales compañías con suelo en el ámbito figuran promotoras como Aedas Homes, Azora, Habitat, Premier, Amenabar, Culmia, Metrovacesa o Pryconsa, además de la participación de las administraciones públicas.
La Junta de Compensación también prepara nuevas subastas de suelo para finales de este año con el objetivo de seguir financiando las obras de urbanización y atraer a más operadores. «Llevamos vendidas parcelas que suman 120.000 m2», indicó Roca de Togores, que aseguró que esta estrategia está permitiendo abrir el proyecto «al mercado» y aumentar la visibilidad del desarrollo.
Oferta comercial
Junto al desarrollo residencial, Valdecarros también prevé desplegar una importante oferta comercial y de servicios. La primera gran actuación será un centro comercial ubicado en la etapa tres, sobre una parcela de 20.000 metros cuadrados, cuyo desarrollo ya está en marcha tras la venta del suelo por parte de la Junta a Alerce Iberian Properties.
El nuevo parque comercial contará con hasta 31.000 m2 de edificabilidad, diseñados para atender a los 40.000 nuevos vecinos de Valdecarros más los 90.000 ya consolidados en su zona de influencia directa.
Además, el proyecto contempla otros tres grandes polos comerciales distribuidos en distintas etapas del ámbito. Concretamente en la etapa cuatro se desarrollará un parque de medianas superficies, mientras que en la etapa seis y ocho se desarrollarán dos núcleos comerciales urbanos para atender la demanda que se generará en la zona residencial, ya que estas dos etapas cuentan con una gran bolsa de vivienda con 22.000 y 17.000 unidades, respectivamente.
En paralelo, Valdecarros reserva 3,4 millones de metros cuadrados para dotaciones públicas destinadas a colegios, centros sanitarios y otros equipamientos. A ello se sumarán parcelas privadas impulsadas por la propia Junta para desarrollar servicios educativos, sanitarios o asistenciales de iniciativa privada con el objetivo de acelerar la llegada de servicios a los futuros vecinos.
En materia de movilidad, el desarrollo incorporará conexiones mediante BRT (Bus Rapid Transit), un sistema de autobús de alta capacidad que la Junta considera clave para conectar el nuevo barrio con el resto de Madrid. Según Roca de Togores, este modelo permitirá ofrecer «una calidad de servicio equivalente al metro, pero en superficie».
Nos hacemos eco del artículo publicado en El Economista en el siguiente link: